viernes, 18 de mayo de 2012

LA PACIENCIA

QUIERO COMPARTIR CON TODOS MIS SEGUIDORES Y AMIGOS EL RELATO QUE HE PRESENTADO PARA EL XVIII CERTAMEN LITERARIO." PLAZA DE LA LIBERTAD"



"LA PACIENCIA"
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La vida cotidiana nos ofrece muchos ejemplos de paciencia. Solo hace falta estar atentos. Hay  personas pacientes que la muestran con naturalidad, con franqueza, ni artificios, en el modo que tienen de hablar, escuchar, actuar o desenvolverse por la vida. No cabe duda de que la impaciencia es más escandalosa y jaranera, pero esto no debe impedir percibir la paciencia que de una manera discreta y sabia, hace acto de presencia en nuestras vidas y encuentros.

La paciencia es un rasgo de personalidad madura. Esto hace que las personas que tienen paciencia sepan esperar con calma a que las cosas sucedan ya que piensan que a las cosas que no dependen estrictamente de uno hay que darles tiempo. La persona paciente tiende a desarrollar una sensibilidad que le va a permitir identificar los problemas, contrariedades, alegrías, triunfos y fracasos del día a día, y por medio de ella, afrontar la vida de una manera optimista, tranquila y siempre en busca de armonía. Es necesario tener paciencia con todo el mundo, pero en primer lugar, con uno mismo. 

Paciencia también con quienes nos relacionamos más a menudo, sobre todo si, por cualquier motivo, hemos de  ayudarles en su formación, en su enfermedad...etc 

La paciencia es una de las virtudes más importantes, tenemos que trabajarla para que nos dé sus frutos. La paciencia nos ayudará a ser constantes y no desfallecer. Debemos tomar ejemplo de las personas pacientes, sin que nos sepa mal convertirnos en discípulos de ellas, en aprendices. La paciencia es un valor de primer orden, no sólo para gestionar adecuadamente nuestra dimensión social, sino para alcanzar nuestros proyectos tanto cotidianos como intelectuales. (Detrás de una persona de ciencia hay una persona paciente) Quiero contar un poco mi experiencia y, ahora con tiempo y mis años voy a relatar algo sobre la misma 

La paciencia que tienen los profesores y enseñantes con sus alumnos, que repiten una y otra vez la misma pregunta, y ellos la explican de nuevo como si fuera la primera vez.En cualquier asignatura vuelven a machacar todo desde el principio tantas veces como sea necesario, soportando a los más inteligentes, que ya al saber lo que están exponiendo de nuevo, se aburren y alborotan y distraen a los  más rezagados. El profesor con su buen hacer y su mucha paciencia hace que todo marche sobre ruedas y así todo un curso con niños de distintas edades y caracteres diferentes. 

Pasemos a los profesores que dan clases para adultos, ahí la paciencia es inagotable, ya que los mayores, yo entre ellos, tenemos buena voluntad por aprender, pero ni la memoria para retener las múltiples cosas que no sabemos, y ellos quieren que aprendamos, ni las nuevas tecnologías son cosas fáciles para nuestra edad y ,sin embargo buscan la más amena y sencilla hasta conseguir que aprendamos y nos medio desenvolvamos en el campo de la informática y podamos entrar en tantas redes sociales y estar en contacto con otras personas, países, noticias de todo el mundo, como conecto yo con mi blog. 

La experiencia es una fuente educativa. Por eso hay que escuchar a quienes llevan ya tiempo aquí, porque tienen la autoridad moral de los años vividos. A nosotros esto no nos ahorra la zozobra de la vida, pero nos permite acumular herramientas para afrontar los irremisibles sobresaltos que implica vivir en este mundo." Nunca dejaré de recordar y agradecer a mi primera maestra  (Doña Concha Salas) que me enseñó a leer a la edad de unos cuatro años". Y a mis profesores de las nuevas tecnologías que gracias a ellos he conseguido mantener una cordial amistad virtual. 

También intento aprender idiomas "ingles" (aunque sé que loro viejo no aprende...) Cuentan que hay que tener  ejércitos de paciencia para alcanzar para alcanzar tus objetivos. Todos conocemos la frase," La paciencia es la virtud de los dioses" en mi opinión, la paciencia va unida a la confianza en uno mismo, y además debemos tener en cuenta que hay circunstancias o acontecimientos que no dependen solo de nosotros, o solo en parte. Tener experiencia de algo implica pasar por una situación nueva no vivida hasta ese momento. Por lo tanto, la paciencia se adquiere a través de la experiencia de vivir. 

Vivimos en un mundo que menosprecia el gran tesoro que significa la experiencia. Nuestra cultura llega a despropósitos tales como idolatrar a jóvenes ricos, famosos y vistosos, a quienes acercamos tantos micrófonos como podemos, bebiendo sus palabras como si se tratase de los nuevos dioses del olimpo, mientras olvidamos a nuestros ancianos que podrían enseñarnos a saborear la virtud de la paciencia y su extraordinario valor para enfrentarse a las situaciones dolorosas de la existencia. 

Estamos ofuscados por falsos dioses, mientras van desfilando ante nosotros en las televisiones programas que empobrecen nuestra cultura. La paciencia en modo alguno debe conducirnos a la pasividad ante el mundo, a la indiferencia frente a lo que en él acontece. Ser paciente no quiere decir ser tolerante con la injusticia, ignorancia y miseria que hay en el mundo. La paciencia es un bien que se refleja en la vida social, pero sería ingenuo no apercibirse de la potencia con que la impaciencia se propaga en nuestras vidas. La impaciencia no es la ausencia o falta de paciencia, es algo que se traduce en una manera de ser y de actuar muy definidas. 

De igual manera que la enfermedad no es la falta de salud, ni la desgracia la falta de felicidad, la impaciencia es un impulso emocional que bulle en el interior, pero revienta en la superficie. Si la paciencia nos causa admiración y es digna de ser imitada, la impaciencia nos averguenza y preferimos no conocerla. Avergonzarse de la impaciencia es algo sano, puesto que es una manera de buscar la paciencia. La impaciencia es una irritabilidad permanente. En el fondo, el impaciente tiene un problema con el tiempo. Vive siempre desbocadamente, a la espera de una realización inminente del futuro, y es incapaz de comprender que todo tiene su tiempo y que ese  afán de que el futuro se haga realidad le roba el goce del presente. "La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte". Talentos y dones naturales no suelen estar bien repartidos, pero sería maravilloso que la paciencia estuviese presente ante el débil. 

¿Qué puedes hacer para ejercitar la paciencia? 

Trabajar la capacidad ante la frustración de no alcanzarlo a la primera. Tener claro tu objetivo, y un buen enfoque del mismo. Mantener una actitud positiva, en cualquiera de las situaciones. Buscar otras alternativas para alcanzarlo. Fíjate creo que la felicidad humana depende de la ilusión que ponemos en las cosas que hacemos y en el trabajo bien realizado. "Todo pasa", cierto es; pero pasa según el compás de cada cosa y no como querríamos nosotros. Desearíamos que los años horribles transcurriesen rápidamente, pero van a su paso. Quisiéramos que los años maravillosos fuesen eternos, pero también acaban por escurrirse.


  extremo opuesto a la impaciencia es la pereza, que también es un defecto. La persona perezosa no tiene ninguna intención de poner mano a la obra; siente desgana ante la labor y espera a que otros la hagan. La paciencia no es la pereza, puesto que ésta es una debilidad del carácter, una lacra moral. La diligencia es la virtud de la persona que busca hacer las cosas de la manera más eficiente, sin agobiar a  los  demás ni mostrar intolerancia antes quienes se mueve lentamente. La persona impaciente se pierde muchas cosas buenas de la vida. Todos necesitamos paciencia, aunque generalmente es más fácil percibir la que le falta al otro que la que nos escasea a nosotros.

Paciencia no es la virtud del futuro del modo que lo es la esperanza; es la virtud del presente. Para vivir el presente, y  no soportarlo simplemente mientras se aguarda la llegada de un futuro maravilloso, hace falta ser paciente. A veces consideramos erróneamente que lo que hace más atractiva a una persona es precisamente lo que no se ve. Como ser generoso, buenos sentimientos, dignidad, respeto con todas las personas, pero sobre todo contigo mismo.

En la medicina, en concreto en el hospital de Santa Ana  en Motril, donde hemos pasado dos meses con mi marido ingresado por una perforación intestinal. He tenido la oportunidad de convivir, ver, observar y admirar la paciencia de todos los que trabajan y de qué forma tan abnegada, y responsable cada una ,uno en su función. Nunca podremos agradecer y felicitar a las enfermeras la disciplina de horarios viniendo desde Granada u otras ciudades andaluzas, Málaga, Jaén etc. La puntualidad británica, con frío, lluvia o sol. Turnos de noche, mañana o tarde.

Enfermos con la paciencia agotada por su enfermedad, o su impaciencia por estar siempre con el timbre presto. Ellas siempre con buenos modales y amabilidad exquisita, suavizando y minimizando los problemas y de esa buena forma, con agrado y su buen hacer todos contentos. Las auxiliares siempre prestas en ayudar en todo, aún cuando a ellas no les correspondan algunas obligaciones que serían de los familiares de dichos enfermos.

Los médicos y cirujanos haciendo filigranas y autenticas obras de arte reconstruyendo los desaguisados que la Naturaleza se encargó de estropear (como ha sido nuestro caso). Ellos sin pensar que es de día o noche festivos o laborales, están en su trabajo y por el bien del paciente.

                                              ANTONIA

2 comentarios:

  1. ES CIERTO QUE LA PACIENCIA ES UN ARTE DIFÍCIL DE CONSEGUIR, ME HA GUSTADO COMO LA HAS DESCRITO.
    EL MIO YA ESTÁ EN MI BLOG.UN BESO AMIGA

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  2. Hola Antonia, por fin he encontrado algo de tiempo para leer tu relato, sinceramente me ha gustado como has desarrollado el tema basándote en tu propia experiencia.
    Enhorabuena

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A TODOS MIS SEGUIDORES Y VISITANTES, GRACIAS POR ESTAR AHÍ. UN ABRAZO, ANTONIA.