miércoles, 16 de mayo de 2012


ASTUCIA FEMENINA
 
 
Los griegos decían que las mujeres tenían algo que ellos no tenían y que ellos envidiaban :ASTUCIA!!!
De cualquier cosa que le des a una mujer, ella hará algo fabuloso.
 
Dale un espermatozoide y ella te dará un hijo…
Dale una casa y ella te dará un hogar...
Dale alimentos y ella te dará una exquisita comida...
 
Dale una sonrisa y ella te dará su corazón…
Ella multiplica y engrandece todo lo que le des... 
 
Así que si le das problemas... ¡¡prepárate!!

martes, 20 de marzo de 2012

AGRADECIMIENTO AL HOSPITAL DE SANTA ANA EN MOTRIL (GRANADA)

Quiero compartir con mis seguidores y amigos la carta de agradecimiento al personal del "HOSPITAL DE SANTA ANA DE MOTRIL (GRANADA) Por los cuidados y atenciones recibidas durante nuestra larga estancia en el mismo.

¿IRONIAS DE LA VIDA?
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Que quizás mejor realidad de la vida misma, donde como se dice "todo es relativo".
Y es como el día diez de diciembre pasado, mi familia y yo regresamos pletóricos de la Haza del Lino,restaurante en zona montañosa de gran belleza forestal, donde nos desplazamos a almorzar y disfrutar de un sábado agradable.
Nada hacía de presagiar que al regresar a casa, sin previo aviso o malestar que lo justificare, sentí un dolor agudo en el vientre que se acrecentaba sin cesar, y como el mal no cedía, tuvimos que llamar a una ambulancia que me trasladó al hospital y me ingreso en urgencias.
Allí me atendieron rápidamente y a ello colaboró el que la sala estaba desierta, pues como se sabe no somos muy propicios a acudir a los centros de salud los días de fiesta, y a lo que se añadía a esta hora jugaban los equipos de Real Madrid y Barcelona.
Y así sin que nada lo impidiere, muy afablemente, una joven médico, puso todo su empeño y encargo me realizaran diversas pruebas diagnósticas (análisis, radiografías,ecografías, tac, etc) que si bien descartaron la posibilidad de apendicitis o cálculos renales, los gases no dejaron ver mucho más que orientarse a los facultativos.
Ya de mañana, como el dolor persistía, el Dr.Ferrer,cirujano, dijo que la exploraciones no indicaban mucho, pero que el intestino estaba perforado y no había tiempo que perder, el quirófano puso de manifiesto que todo el mal era causado por una espina de pescado que había originado una peritonitis.
Pero con la operación no acabo el tormento que continuo casi cincuenta días, y fue tal el suplicio, que a veces pensaba que aquello sería irreversible.
En este estado, esperaba con gran avidez la visita diaria del médico de turno a ver si alguna vez me confirmaba alguna mejoría próxima, pero lógicamente, poco locuaces y con la mejor sonrisa, daban tiempo al tiempo, que no era cosa de días si no de semanas y meses.¡Qué no desesperara!.
Un nuevo paso por el quirófano porque la herida se abriera una y otra vez, no supuso, al parecer, la mejora apetecida, y el personal sanitario se desvivía curándome tres veces al día,pero aquello supuraba y supuraba.
Hasta que el Dr. Ferrer, en su día de turno, me dijo que se me iba a colocar, sobre la herida, una esponja que me mejoraría. Esto, en realidad consistía en un plástico, pegado sin fisuras sobre el abdomen, por encima de la esponja antes dicha, y a la que se aplicaba una máquina que absorbía el exudado, secaba la herida, y conseguia espaciar las curas a cuatro días.
¿Milagro?. Buen hacer. El dolor cedió y me permitió dormir y descansar. ¿Qué mejor se podía pedir?. Yo ya pensaba que en esta línea seria posible ver la luz del final del túnel.
Diez o doce días después, se seco todo aquello que asemejaba a un plato llano, el Dr. Palomeque, en un alarde de habilidad quirúrgica, me llevo nuevamente al quirófano, y lo que parecía imposible, cerró totalmente toda la abertura.
Aprovecho la ocasión para decir, que si el dolor es un mal consejero y mi comportamiento, alguna vez, se extralimitó y no fue el adecuado, ruego sepan disculpar salidas de tono extemporáneas.
Una estancia en el hospital, nos es un sueño que nos desvele pero cincuenta días en el mismo, permiten conocer a todas las gentes que lo sustentan: personal facultativo,técnico sanitario y de multitud de servicios, y comprobar, en propia carne su bien hacer, su calidad de trabajo, su desenvoltura y empeño en su labor profesional, y a los que a todos, sin excepción, sin citar nombres, largo de enumerar, solo cabría decir, gracias, gracias, gracias...,pues todos forman y conforman el edificio emblemático de la ciudad de Motril que se llama "Hospital de Santa Ana"
Fdo-Antonia y Sebastián Lorenzo Castillo.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿SABEMOS QUIENES SOMOS...?

Había una vez un hombre que padecía de un miedo absurdo, temía perderse entre los demás. Todo empezó una noche, en una fiesta de disfraces, cuando él era muy joven. Alguien había sacado una foto en la que aparecían en hilera todos los invitados. Pero al verla, él no se había podido reconocer. El hombre había elegido un disfraz de pirata, con un parche en el ojo y un pañuelo en la cabeza, pero muchos habían ido disfrazados de un modo similar. Su maquillaje consistía en un fuerte rubor en las mejillas y un poco de tizne simulando un bigote, pero disfraces que incluyeran bigotes y mofletes pintados había unos cuantos.

 Él se había divertido mucho en la fiesta, pero en la foto todos parecían estar muy divertidos. Finalmente recordó que al momento de la foto él estaba del brazo de una rubia, entonces intentó ubicarla por esa referencia; pero fue inútil: más de la mitad de las mujeres eran rubias y no pocas se mostraban en la foto del brazo de piratas.
El hombre quedó muy impactado por esta vivencia y, a causa de ello, durante años no asistió a ninguna reunión por temor a perderse de nuevo.
Pero un día se le ocurrió una solución: cualquiera fuera el evento, a partir de entonces, él se vestiría siempre de marrón. Camisa marrón, pantalón marrón, saco marrón, medias y zapatos marrones. “Si alguien saca una foto, siempre podré saber que el de marrón soy yo”, se dijo.

Con el paso del tiempo, nuestro héroe tuvo cientos de oportunidades para confirmar su astucia: al toparse con los espejos de las grandes tiendas, viéndose reflejado junto a otros que caminaban por allí, se repetía tranquilizador: “Yo soy el hombre de marrón”.
Durante el invierno que siguió, unos amigos le regalaron un pase para disfrutar de una tarde en una sala de baños de vapor. El hombre aceptó gustoso; nunca había estado en un sitio como ése y había escuchado de boca de sus amigos las ventajas de la ducha escocesa, del baño finlandés y del sauna aromático.

Llegó al lugar, le dieron dos toallones y lo invitaron a entrar en un pequeño box para desvestirse. El hombre se quitó el saco, el pantalón, el pullover, la camisa, los zapatos, las medias… y cuando estaba a punto de quitarse los calzoncillos, se miró al espejo y se paralizó. “Si me quito la última prenda, quedaré desnudo como los demás”, pensó. “¿Y si me pierdo? ¿Cómo podré identificarme si no cuento con esta referencia que tanto me ha servido?”

Durante más de un cuarto de hora se quedó en el box con su ropa interior puesta, dudando y pensando si debía irse… Y entonces se dio cuenta que, si bien no podía permanecer vestido, probablemente pudiera mantener alguna señal de identificación. Con mucho cuidado quitó una hebra del pulóver que traía y se la ató al dedo mayor de su pie derecho. “Debo recordar esto por si me pierdo: el que tiene la hebra marrón en el dedo soy yo”, se dijo.

Sereno ahora, con su credencial, se dedicó a disfrutar del vapor, los baños y un poco de natación, sin notar que entre idas y zambullidas la lana resbaló de su dedo y quedó flotando en el agua de la piscina. Otro hombre que nadaba cerca, al ver la hebra en el agua le comentó a su amigo: “Qué casualidad, éste es el color que siempre quiero describirle a mi esposa para que me teja una bufanda; me voy a llevar la hebra para que busque la lana del mismo color”. Y tomando la hebra que flotaba en el agua, viendo que no tenía dónde guardarla, se le ocurrió atársela en el dedo mayor del pie derecho.

Mientras tanto, el protagonista de esta historia había terminado de probar todas las opciones y llegaba a su box para vestirse. Entró confiado, pero al terminar de secarse, cuando se miró en el espejo, con horror advirtió que estaba totalmente desnudo y que no tenía la hebra en el pie. “Me perdí”, se dijo temblando, y salió a recorrer el lugar en busca de la hebra marrón que lo identificaba. Pocos minutos después, observando detenidamente en el piso, se encontró con el pie del otro hombre que llevaba el trozo de lana marrón en su dedo. Tímidamente se acercó a él y le dijo: “Disculpe señor. Yo sé quién es usted, ¿me podría decir quién soy yo?”

domingo, 25 de diciembre de 2011

FELICES FIESTAS PARA TODOS MIS SEGUIDORES Y AMIGOS

PARA TODOS MIS SEGUIDORES Y VISITANTES, MIS MEJORES DESEOS DE SALUD, PAZ, AMOR Y TODO CUANTO DESEEN Y NO SE HAYA CUMPLIDO EN ÉSTE AÑO SE HAGA REALIDAD EN EL 2012.    UN GRAN ABRAZO.    ANTONIA.

sábado, 19 de noviembre de 2011

LA DIGNIDAD

"LA DIGNIDAD"
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Ahmad era un joven que profesaba la religión Sikh. Tenía venticinco años, pero su piel morena y su espesa barba le hacían parecer algo mayor. Hacía tantos años que su familia había abandonado su tierra natal, que él había adoptado ya muchas costumbres extrajeras y no solía faltar al Panyobi Cafe, donde britanicamente tomaba el te a las cinco de la tarde cada día.

Allí conoció a Rachel, de la que se enamoró en seguida. Cien veces le había declarado su amor y cien veces ella lo había rechazado. Su cortejo era tan enérgico, que Rachel ya creía depender del coqueteo de su te con Ahmad para tener una buena tarde. Sin embargo, la conversación siempre acababa más o menos igual: a ella no le gustaban los hombres con barba, según decía.

Ahmad le había explicado una y otra vez que su barba no era un capricho, pues en su religión era obligada y no le era dada la opción a quitársela: era parte de su dignidad, de su cultura, de su identidad y de sus creencias. Ella siempre se alejaba con una explosiva sonrisa.

Por fin una mañana, cansado de no conseguir nada más de aquella relación, compró una cuchilla de afeitar y se rasuró la cara. En un principio Rachel no lo reconoció y Ahmad se tuvo que colocar a corta distancia y mirarla fijamente para que reparase en su decisión. Entonces sacó un hermoso anillo de plara tallada y tomó su mano con delicadeza. Rachel, tremendamente sorprendida y algo molesta, retiró con impetú la mano y negando desconcertada le dijo:

No, no. No puedo aceptarlo. Si hubieses continuado con tus halagos un tiempo más, quién sabe si mi corazón se había rendido a tu tenacidad. Con el tiempo, podría haber aceptado tu barba. Lo que jamás aceptaré es a un hombre sin dignidad. Rachel salió por la puerta y jamás volvió a abrirla para entrar. Así fue como Ahmad perdió la barba, el norte y a la mujer que amaba, todo en un sólo día.

"MORALEJA"
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La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí mismo y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos. Es necesario conocer la diferencia entre el orgullo y dignidad, el orgullo se lleva con la honestidad interna y externa, la dignidad es un valor de respeto hacia uno mismo.

miércoles, 26 de octubre de 2011

LA OFENSA Y EL PROFESOR

"LA OFENSA Y EL PROFESOR"
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El era un profesor comprometido y estricto, conocido también por sus alumnos como un hombre justo y comprensivo.Al terminar la clase de fin de año, mientras el maestro organizaba unos documentos encima de su escritorio, se le acercó  uno de sus alumnos y en forma desafiante le dijo:
“Profesor, lo que me alegra de haber terminado la clase es que no tendré que escuchar más sus tonterías y podré descansar de ver su cara aburrida”.
EL alumno estaba erguido, con semblante desafiante, en espera de otra respuesta airada de su profesor. Pero ante su asombro, el hombre le respondió:

“¿Cuándo alguien te ofrece algo que no quieres, lo recibes? Por su puesto que no, respondió el alumno algo sorprendido”.
Bueno, prosiguió el profesor, cuando alguien intenta ofenderme o decirme algo desagradable, está ofreciéndome algo.
En tu caso es una emoción de rabia y rencor que puedo decidir no aceptar. Si yo me siento ofendido o me pongo furioso estaré aceptando tu regalo, y yo prefiero regalarme mi serenidad.
Amigo, prosiguió el profesor, la vida nos da la oportunidad de amargarnos o de ser felices.
Tu rabia pasará, pero no trates de dejarla conmigo porque no me interesa.
Yo no puedo controlar lo que hay en tu corazón, pero de mi depende lo que yo cargo en el mío.
Cada día, en todo momento, tu puedes escoger qué emociones o sentimientos quieres poner dentro de ti,
y lo que elijas lo tendrás hasta que decidas cambiarlo,porque es tan grande la libertad que nos da la vida que hasta tenemos la opción de amargarnos o de ser felices.

Dice Proverbios 15:1 La respuesta amable calma el enojo, pero la agresiva echa leña al fuego
Cuántas veces hemos aceptado la ofensa ajena y hemos respondido en su mismo idioma.
No olvides que eres tu quién decide aceptar o no la crítica destructiva, la ofensa y la burla.
Mantén siempre el control de tus emociones, no guardes amargura en tu corazón contra otro y responde siempre con... amabilidad y buen humor.

P.D.
SALUDAR A MIS VISITANTES Y SEGUIDORES PARA AGRADECERLES SU INFINITA PACIENCIA Y MANDARLES UN GRAN ABRAZO. PARA TODOS/AS Y MI
INCONDICIONAL "MODISTA8"
   ANTONIA.

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A TODOS MIS SEGUIDORES Y VISITANTES, GRACIAS POR ESTAR AHÍ. UN ABRAZO, ANTONIA.